domingo, 19 de octubre de 2014

EL HIJO DE LA NOVIA (Octubre 2014)



EL HIJO DE LA NOVIA.

Teatro Bellas Artes.
Autores: Fernando Castets y Juan J. Campanella.
Director: Garbi Losada.
Intérpretes: Tina Sáinz, Juanjo Artero y Álvaro de Luna, entre otros.


EMOCIÓN Y TERNURA MÁS ALLÁ DE LA CRISIS.


Quién no recuerda el entrañable film, interpretado por Héctor Alterio, Norma Aleandro y Roberto Darín. Quién no se ha emocionado con la eterna historia de amor de Nino Belbedere, con el amor teñido de culpabilidad y frustración de ese hijo, incapaz de mirar a su madre de frente porque cree que no cumplió sus expectativas.

Quién no sonrió ante los escasos episodios lúcidos de una enfermedad que borra lentamente la figura del ser humano al que osa abrazar.

Llevar esta  historia al escenario es, a un tiempo, jugar con ventaja y un reto enorme. La ventaja la porta la historia y los sentimientos que viajan con ella. El reto, el paso del cine al teatro, la gran labor de los actores cinematográficos, el buen hacer del oficio argentino…

Ambos aspectos han sido aprovechados desde el momento en que se ha dispuesto una banda sonora maravillosa y conmovedora, hasta la elección de un decorado vestido de nostalgia y presidido por una fotografía de una joven y sonriente Norma (Tina Sáinz).

Esta puesta en escena rebosa ternura, amor y buen hacer. Juanjo Artero es un intérprete muy veraz, con una enorme capacidad para comunicar con el espectador y transmitir la emociones; la pareja de veteranos novios, formada por Álvaro de Luna y Tina Sáinz, caminan por el restaurante de su hijo con una facilidad asombrosa. Todo funciona como un reloj en el que, y desde una perspectiva personal, me agradó Mikel Laskaurain, un papel secundario repleto de vitalidad, de ganas de vivir frente a la adversidad, de ganas de sentir la vida, el amor, la alegría… frente a la desolación.

Un papel secundario que pone un broche dorado a una función maravillosa, en la que una amalgama de sentimientos deambulan del escenario al patio de butacas y de un rendido patio de butacas al escenario donde cinco grandes reciben una prolongada y merecida ovación.

Sofía Basalo.