jueves, 27 de mayo de 2010

BRUJAS. (Marzo 2010)


BRUJAS.

TEATRO MUÑOZ SECA.

Autor: Santiago Moncada.
Director: Manuel Galiana.
Intérpretes: Carla Duval, Juncal Rivero, Lara Dibildos, Arancha del Sol y Cristina Goyanes.


RECURRENTE AQUELARRE POST-ESTUDIANTIL…

No es nuevo el argumento donde un grupo de antiguas compañeras de colegio o instituto deciden reunirse para ver cómo las ha tratado la vida. No es algo nuevo que el repentino deseo de saber qué fue de “las otras” obedezca a oscuras motivaciones más presentes que pasadas, más actuales que pretendidamente pretéritas, más retorcidas que la simple y sana recuperación de una antigua amistad si es que ésta fue, alguna vez.
Por lo tanto, Santiago Moncada no se quebró el cerebro escribiendo “Brujas” ni tampoco se “estrujó” las neuronas cuando “ideó” un “final inesperado”, entre otras cosas porque se ve venir desde la mitad de una función que dura dos horas y a la que le sobran más o menos cuarenta minutos.
¿Por qué se empeña el autor en dar vueltas a una idea, a una imagen, a un deseo, a un motivo. Por qué estas antiguas compañeras no van al grano de una vez y no se enredan en historias raras, en cuentas pendientes que tienen que ver con anónimos pasados. Por qué esta propuesta ha ofrecido el personaje más complejo y con más matices a la “actriz” menos dotada?
Preguntas sin respuesta que convierten este encuentro teatral en algo plomizo e interminable. En algo tópico que no nos ofrece nada nuevo. En algo cansino que vuelve a reiterar que las mujeres somos nuestras peores enemigas. En algo cuyo final no me convence, porque al fin y al cabo el motivo de todo lo que ocurre en ese encuentro es el amor, un amor no correspondido; un recuerdo doloroso que se ha enquistado en el corazón de una de las cinco protagonistas; un trauma que busca su analgésico. Decía un gran filósofo: “En el amor y en la guerra todo vale, todo está permitido”, con lo que, no me parece justo que las cuatro brinden, liberadas de la “oveja negra” que les hizo daño, entre otras cosas porque brindan por la hipocresía; pues una de ellas, lesbiana, continuará junto a un marido a quien no ama; continuará con una vida que no le satisface; seguirá respirando junto al recuerdo dolorido de un amor que la ha utilizado, que se ha aprovechado de su debilidad. No me gusta el final, pues las cuatro “amigas” brindan por la hipocresía, por el rencor y sobre todo por la injusticia y la incomprensión; tal vez sea que en el fondo, estas cinco antiguas amigas, pertenecen a una clase social que se sustenta en una apariencia repugnante.
Justo es decir que si las “Brujas” hubieran estado interpretadas por otras actrices, el resultado tal vez no sería tan pesado. Justo es decir que Manuel Galiana ha hecho lo que ha podido con Carla Duval, Juncal Rivero, Arancha del Sol y Cristina Goyanes. Justo es decir que en estos cuatro casos, el resultado ha sido aceptable. Aunque debemos seguir siendo justos y no omitir que Lara Dibildos, no da para más. Algunos lo sabemos… otros, parecen no percibirlo. Por lo que me pregunto por qué le han ofrecido a ella el personaje que debería conmovernos más, el personaje con más matices, con más secretos y más dificultad para ocultarlos. La borrachera que padece este personaje las dos horas de función es patética y el llanto y el desconsuelo que esa mujer sufre, en el rostro de Lara Dibildos, es algo para olvidar.
Tengo que reconocer que tras ver la función, reconduje mis “juicios previos”. El “suspenso” se lo di “ex aequo” a Santiago Moncada y cómo no, a Lara Dibildos… por favor, no nos dejemos engañar por los “progenitores”… aunque a “esta actriz” los famosos genes le lleguen por las dos partes…

Sofía Basalo.

martes, 18 de mayo de 2010

84 CHARING CROSS ROAD. (2005)


84 CHARING CROSS ROAD.
Teatro Fígaro.

Autora: Helene Hanff.
Versión: James Roose Evans.
Traducción: Ramón de España.
Dirección y adaptación: Isabel Coixet.
Intérpretes: Carme Elías y Josep Minguell.

UN BUEN MOTIVO PARA EMOCIONARSE.

Estuvo allí. Lo consiguió. Pero él ya no estaba... O quizá sí. Estaba en ella.Dos personas no se conocen. Viven en dos mundos distintos, tal vez no. Los dos, en cierta medida, están solos... Y bajo la protectora mirada de los libros, entablan una amistad que crecerá, se desarrollará, se hará adulta y vivirá eternamente.Ésta es la historia de Helene Hanff y Frank Doel (Carme Elías y Josep Minguell).Una escritora neoyorquina que sueña con escribir teatro y un librero londinense, casado, con hijos... Dos vidas dedicadas a los libros, a las palabras, a los mundos maravillosos que, a través de sus páginas, somos capaces de explorar. Todo comienza con una carta. Una pregunta. Un libro que Helene Hanff quiere comprar.Todo comienza con una respuesta educada, correcta y un envío que llega a su destino en el tiempo y en la forma previstos.A partir de ahí, las cartas se vestirán de excusas; los pedidos serán un figurado modo de seguir abriendo las puertas de esa librería imaginada; las palabras escritas, portarán aquéllas que jamás se dijeron; Los correctos saludos, las protocolarias despedidas, serán las caricias verbales de dos amigos que jamás se conocieron... Y los libros; los solicitados, los buscados y encontrados sólo para ella, los leídos y subrayados especialmente para ella, los pensados especialmente para la lectora que más le apeteció conocer, serán el puente mágico que haga de esas dos vidas una sola existencia, el puente mágico que ella sólo cruzará cuando la realidad no pueda romper ese sueño.“84 Charing Cross Road” ha supuesto el debut en la dirección teatral, de Isabel Coixet. Un ejercicio de humildad, según la genial directora catalana. Un ejercicio llevado a cabo con una delicadeza exquisita, con un cuidado máximo. Es emocionante ver cómo los afectos de estas dos personas, se manifiestan sobre el escenario del Teatro Fígaro, poco a poco, de una forma muy sutil. En un principio ambos se sientan frente a una mesa larga, dividida en dos partes, por el tercer protagonista, La Literatura. No se miran. En un momento dado, Helene-Carme se sienta frente a Frank-Josep. Posteriormente será él, quien se siente frente a ella, y le “dirá” sin intermediarios, el contenido de esas cartas. Se hablan. A partir de ahí, se moverán, se aproximarán, “se enviarán” manualmente esas cartas. Se sentarán el uno al lado del otro, leyendo los párrafos que él subrayó para ella. Se darán los libros... Serán mucho más que una exigente compradora y un solícito librero. Él entrará en el mundo de ella, en sus sueños, en esa parte de la vida en la que todo puede suceder, en esa parte de la vida en la que lo que deseamos es más fuerte que el miedo y la realidad es algo que se cobija en nuestras manos y las cierra y nos dice “soy tuya, no me dejes escapar”. Es hermoso ver cómo son los libros ese puente que, al final, empuja, soporta la emoción de la escritora, la lleva al mundo particular de “Frankie”, ese puente que siempre estuvo ahí, que sigue estando ahí... No es una historia tan lejana... Antes eran las cartas, ahora son los correos electrónicos... Antes el tiempo te daba la oportunidad de imaginar, de sentir con más fuerza, de canalizar ese sentimiento... Ahora la vida, el amor, la amistad, padece la enfermedad de la prisa, todo tiene que ser ahora, ya mismo... Carme Elías, estima que esa prisa no nos impide sentir con fuerza... Yo quizá, soy más pesimista... Ahora no imaginamos, no tenemos tiempo para imaginar, además eso supone un trabajo añadido... Y normalmente, la realidad convierte lo imaginado en una figura nebulosa, en blanco y negro... Todo, en esta puesta en escena, está concebida para la emoción, para que el espectador pueda leer eso que no se dice y que de una forma tan exquisita, nos muestran estos dos grandes actores; Eso que va naciendo, poco a poco, al eliminar de la despedida lo que la hace formal y mecánica; eso que va creciendo, poco a poco, al incluir una receta de cocina en una carta que, inicialmente, sólo buscaba adquirir un libro; eso que va haciéndose adulto, poco a poco, en el envío generoso de un regalo por navidad y pascua; eso que es eterno, cuando al fin, uno de los dos, incluye la palabra Amor, en las misivas. Carme Elías y Josep Minguell caminan a través de esos veinte años, de una forma sumamente delicada. Es absoluta su comunicación, su unión, su compromiso con los personajes que interpretan. Quieren lo que hacen y se nota. La verdad siempre se nota. Isabel Coixet, escribe, parafraseando a la propia autora, que su único deseo, es que el espectador, a la salida de la representación se diga a sí mismo: “Yo viví aquello, yo estuve allí, yo me emocioné”... Creo que su deseo se ha cumplido... No lo creo, lo sé.


Sofía Basalo.

martes, 11 de mayo de 2010

LAS CRIADAS. (Enero 2010)



LAS CRIADAS.

Teatro de La Abadia.

Autor: Jean Genet.
Adaptación y dirección: Manel Dueso.
Intérpretes: Isaac Alcayde, Oriol Genís y Xavier Pujolrás.

… EL PODER GENERA MONSTRUOS…

“Estas criadas son unos monstruos”, afirma Jean Genet. “como nosotros mismos cuando soñamos”… como nosotros mismos cuando despertamos de ese sueño y contemplamos la realidad, la pesadilla auténtica en la que transcurren nuestros días, nuestra juventud, nuestra madurez plasmada en un espejo que no sabe mentir y nos devuelve una verdad áspera, sin contemplaciones ni compasión…
… No creo que estas criadas sean monstruos… la maldad es en sus cuerpos una defensa, una defensa tal vez desmedida, acumulada a través de los años, de la sumisión, de los desdenes recibidos por parte de una “señora” en la que no tiene cabida el amor, de los desprecios en forma de condescendencia que provocan unos regalos tan falsos como la clase que intenta calzar esa “señora”…
… No creo que estas criadas sean distintas a todos aquellos que fueron desposeídos de la felicidad, del amor, del bienestar, del afecto, de la dignidad… No creo que estas criadas sean peores que aquellos que maquillan su resentimiento con sonrisas… No creo que estas criadas sean más malvadas que aquellos que pretenden alcanzar un minuto de gloria vendiendo no sólo su alma, sino también almas ajenas… No creo que estas criadas sean monstruos… a no ser que la esencia del ser humano, su esencia al desnudo, sea también monstruosa…
“La señora nos quiere, como quiere a la tapa de su váter”… El poder suele mirar por encima del hombro y todo aquello que respire más abajo le sobra… Al Poder le sobran esas dos mujeres que ansían sentarse en su trono… Al Poder le sobra el deseo de las dos miserables que pretenden deshacerse de la forma más criminal de las personas que les impiden abrir el armario sin el temor a ser descubiertas, vestir los trajes que cuelgan olvidados de sus perchas, calzar los zapatos cansados de esperar los pies de La Señora… Al Poder le sobran dos miserables como Solange y Clara… Mientras Solange y Clara sobreviven gracias al amor que profesan hacia el Poder, hacia la sensualidad del poderoso, hacia la clase que derrama la riqueza…
Creo que hay que ver más allá de una relación amor/odio entre las hermanas y su señora… La relación creo que se entabla entre lo que las hermanas y su señora representan. El erotismo del poder, de la riqueza, del dinero y todo lo que ello conlleva. Creo que esto lo refleja muy bien la nueva lectura, este nuevo experimento en el que son tres, los hombres que interpretan magistralmente, a las protagonistas de este ritual no tan sensual y sí duro, cruel, dramático e incluso trágico.
Como decía Jean Genet, éste no es un alegato contra el servicio doméstico, ni tan siquiera un simple trío lésbico con un final oscuro… “Las criadas” es un retrato feroz, sobrecogedor diría, de un ser humano humillado, de un ser humano que humilla, de una sociedad que mancha, del dolor que destruye, de una humanidad deshumanizada que deja a la intemperie su rostro más monstruoso, más infeliz, más sufriente…
Estas dos mujeres no son dos monstruos… quizá el monstruo sea El Poder, enfundado en sus mejores galas, capaz de engañar al más infeliz, más desgraciado, más dolido, más necesitado…

Sofía Basalo.

domingo, 2 de mayo de 2010

LA RATONERA (Enero 2010)


LA RATONERA.

Teatro Reina Victoria.

Autor: Agatha Christie.
Director: Víctor Conde.
Intérpretes: Gorka Otxoa, Leandro Rivera, María Castro, Aroa Gimeno y Paco Churruca, entre otros.

… NUEVAMENTE, AGATHA…

Ver por quincuagésima vez una obra de teatro de intriga; una propuesta en la que el único porqué pasa por descubrir al asesino, no tiene mucho aliciente, pues el suspense tiende a desaparecer cuando conocemos el desenlace. Leer dos veces “Diez negritos”, por ejemplo, tiene un pase, porque en un primer recorrido puede que el lector se haya dejado detalles que a posteriori descubre esenciales a la hora de hallar la identidad del culpable; detalles que no ha dejado a un lado el sobresaliente Hércules Poirot y quién no ha querido tener el ingenio del famoso detective con el fin de descubrir al asesino…
Para ver de nuevo “La Ratonera”, sin olvidar los cincuenta y ocho años que lleva reponiéndose en Londres, para entrar nuevamente en esa casa de huéspedes y escuchar otra vez la cancioncilla recurrente y machacona, se ha de encontrar un nuevo aliciente, un nuevo reto. Víctor Conde lo ha buscado en la escenografía y los actores.
La casa de huéspedes de “La ratonera (2010)” posee un estilo más contemporáneo. Es más amplia, menos acogedora, menos inglesa, en definitiva. Personalmente la considero más fría; sin embargo esta observación no es negativa. Lo negativo en esta nueva lectura o revisión, se halla en los actores. Estos “ratoncitos” casi en su totalidad televisivos, dejan un poco que desear; mientras que los que dentro de este montaje son buenos intérpretes han dotado a sus personajes de un amaneramiento absurdo y exagerado.
Y sin embargo lo que clama al cielo es que nuevamente tengamos que padecer sobre el escenario de la presencia “estelar” de un joven actor al que no se le entiende, un actor que no vocaliza, que habla demasiado rápido, que necesita que le pongan algo al lado para que “traduzca simultáneamente” su texto… Me refiero a Gorka Otxoa. Si bien, su velocidad es menor que en “Olvida los tambores” aún le falta un largo trecho para que su presencia sea idónea en los teatros madrileños. Por otro lado, la voz de María Castro es un tanto desagradable, es demasiado aguda, demasiado estridente… Si hemos comenzado destacando las deficiencias de esta “actual” ratonera, no podemos obviar el notable trabajo de Leandro Rivera; contenido, firme, absolutamente distinto al personaje que dibujó en el regreso a Madrid de la obra de Ana Diosdado, anteriormente citada. Normalmente me gusta el trabajo de Pacho Churruca, sin embargo, en esta ocasión lo he encontrado demasiado afectado, provocando situaciones forzadamente hilarantes… No sé si estos matices parten del mismo actor o bien ha sido el director el que ha optado por modelar a este personaje… de cualquier forma, creo que está más que pasado y chirría en algún momento…
En definitiva, una reposición del clásico inglés que sinceramente creo, no pasará a la historia. Recurrir a “rostros televisivos” sin que haya nada, más allá de la popularidad de sus rostros es un error, aunque nadie parezca verlo…

Sofía Basalo.

jueves, 15 de abril de 2010

MUJER BUSCA HOMBRE QUE AÚN NO EXISTE. (octubre 2009)



MUJER BUSCA HOMBRE QUE (AÚN) NO EXISTE.

Teatro Amaya.

Autor: Eloy Arenas.
Director: Eloy Arenas.
Intérpretes: Andoni Ferreño, Óscar Ladoire, Laura Moré y Roser Pujol.

… BUSCANDO AL HOMBRE “DVD”…


El autor de esta obra, Eloy Arenas, ha manifestado que su idea le rondaba desde hace algunos años; de igual modo, ha añadido que la ha escrito porque estima que la mujer de hoy en día necesita a otro hombre, un hombre nuevo que no busque en ella algo para satisfacer sus necesidades, un hombre que vele por los deseos y sueños de su pareja… Un hombre nuevo que mire al otro sexo como un ser humano igual que él… Un hombre que respete y sueñe los sueños de su compañera…
A Eloy Arenas la operación le ha salido bien. El texto está lleno de frases lapidarias, de humor, de inteligencia, de personajes femeninos que abarcan los distintos tipos de mujeres y las distintas posturas respecto a este tema. Estimo muy interesantes los personajes que no existen y que acompañan, guían o confunden a la pareja protagonista; Una vuelta de tuerca perfecta para una comedia que invita a la reflexión y que tal vez puede dejarnos indiferentes, con un sabor agradable, pero indiferentes… Éste es el "pero" que le pondría a la obra. Puede ser que todo obedezca a una impresión equivocada, pero no me gustaron los aplausos arrebatados que arrancó la mujer “machista” que reclama la vuelta del hombre dominante, del hombre que ordena y que estima una “gilipoyez” todo lo que las feministas han conseguido y que a la postre, no es otra cosa que trabajar fuera, trabajar dentro y cuidar de los hijos… las risas y los aplausos ante esa afirmación me desagradaron. Sinceramente creo que eso mismo es lo que pensaban sus autores… Sinceramente creo que no fueron más allá de esa afirmación llena de ironía y doble intención... Sinceramente creo que no pensaron que si eso es lo que hemos conseguido es porque la sociedad en la que vivimos está enferma y necesita una evolución grande, profunda… Sinceramente creo que no pensaron que habrán de pasar varias generaciones para que esto cambie y ese hombre exista y esa mujer no se vea obligada a actuar como el primero para encontrar respeto.
De igual manera, estimo que Eloy Arenas ha escrito este texto con una visión crítica. Me gusta la escenografía, esas sillas en forma de dados, esa mesa central que es una especie de mesa de billar o futbolín; terrenos, ambos, donde se disputa un partido que no puede acabar en tablas... Esa mujer, protagonista, que es la única que cambia de ropa y en más de una ocasión, cuando quien debería cambiar de camisa es Andoni Ferreño, al que al final se le ven unos “cercos” de sudor que no quedan nada bien… ¿no tiene este detallito algo de machista?... Los cambios de luz que nos indican y aproximan a los personajes que habitan en la mente de los protagonistas… el color rojo pasional e intenso…
“Mujer busca hombre que (aún) no existe” está bien escrita, aunque no ofrece nada nuevo. Los intérpretes están bien, incluso Andoni Ferreño, por el que no siento afinidad alguna.
Sin embargo, el final en el que las dos ideas se enamoran y acaban juntas, debería ser más explícito… Creo que el significado de ello es que el hombre y la mujer han de luchar en igualdad por la igualdad… Creo que el sentido de esta unión es que los dos extremos son negativos… Creo que el hecho de que las dos ideas se enamoren es que en el fondo ese futuro nos favorecería a los dos, a hombre y a mujer… Y creo, finalmente, que el público se quedó en las risas, en los personajes extremos, en la mujer machista que hace más daño que el propio hombre, en la mujer agresiva que parece querer ser como ellos cuando lo único que busca es el respeto y un salario idéntico cuando las funciones son las mismas… Me encantaría equivocarme, pero me temo que no ando muy desencaminada…

Sofía Basalo.

lunes, 5 de abril de 2010

SER O NO SER (Octubre 2009)


SER O NO SER.

Teatro Alcázar.

Autor: Melchor Lengyel.
Director: Álvaro Lavín.
Adaptador: Julio Salvatierra.
Intérpretes: José Luis Gil, Amparo Larrañaga, Carlos Chamarro, Diego Martín, Mauro Muñiz de Urquiza, Alfonso Torregrosa y Santiago Nogués
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…CUESTIÓN DE ESCENOGRAFÍA…

La brillante sátira del nazismo que Ernest Lubitsch dirigiera en 1942, regresa cincuenta y siete años después y lo hace sobre los escenarios. Julio Salvatierra ha llevado a cabo una aceptable adaptación que, sin embargo, no ha resultado satisfactoria. ¿Por qué? Quizá por lo que siempre solemos decir sin caer por ello en la reiteración: El teatro no es cine y lo que en este último es fácil, enriquecedor y bello, en el primero puede convertirse en un lastre. Así ha sido. La que podía ser una comedia completa, se queda a medias, por una escenografía pesada, por una duración quizá excesiva y un director que da la impresión de “autoinspirarse”, pues nos parece curioso, cuando menos, que teniendo dos obras en cartel, en ambas, las proyecciones cinematográficas posean un papel preponderante.
El teatro no es cine y jugar a mostrarnos mil y un lugares puede ser peligroso. Peligroso para el espectador, peligroso para el actor, peligroso para el público y peligroso para un montaje que finalmente no ha quedado a la altura de lo esperado.
“Ser o no ser” se hace larga a pesar de contar con escenas francamente delirantes, a pesar de que los intérpretes masculinos son magníficos, a pesar de que el público queda enganchado desde que a las puertas del Teatro Alcázar es recibido por un actor maravillosamente caracterizado… A pesar de todo ello, esta adaptación es excesiva y parece que todos estamos obligados a realizar un esfuerzo común cuando se produce un cambio de escena o de espacio…
Sin embargo la escenografía no es la única rémora de esta adaptación que cuenta con una “Diva” que despliega su aura más allá de un papel que ciertamente es de esa manera; la pega de Amparo Larrañaga es que además de declamar su papel con un soniquete extrañamente familiar, por machacón; cuando el telón baja, poniendo fin a esa comedia, ella no retira de su rostro el personaje y en fin, “ir de Diva” tampoco es muy recomendable que digamos, sobre todo cuando no se es tan grande como para tal calificativo.
Aunque disfruté como una enana con escenas dignas de la mejor comedia gracias a la labor de unos intérpretes que defendieron de un modo sobresaliente sus personajes, no puedo obviar un peso escenográfico que podía no haber sido, más aún, cuando llega firmado por grandes profesionales de la escena.

Sofía Basalo.

viernes, 26 de marzo de 2010

TOC TOC (Septiembre 2009)


TOC TOC

Teatro Príncipe Gran Vía.

Autor: Laurent Baffie.
Versión: Joaquín Quintanilla.
Director: Esteve Ferrer.
Intérpretes: Nicolás Dueñas, Gracia Olayo, Daniel Muriel, Javivi, Inge Martín, Ana María Barbany y Sara Moros

SEIS PERSONAJES EN BUSCA DE UN TOC.

Puede ser que la mayoría del público acuda a ver esta comedia por sus intérpretes, en gran medida conocidos a través de la pequeña pantalla… puede ser que la mayoría del público vaya a ver esta comedia por eso mismo, porque es una comedia y quiere reírse sin más…
No es mi caso. En primer lugar porque a casi todos los intérpretes televisivos los tengo en cuarentena, si bien de vez en cuando libero del aislamiento a alguno y en segundo lugar porque no soy de las que se ríen con cualquier cosa… Me cuesta reír y en numerosas ocasiones me quedo sola y desamparada en medio de un mar de sonoras e inexplicables carcajadas…
Con lo que, ¿por qué fui a ver “Toc Toc”?... Esencialmente porque no pierdo la esperanza de ver una comedia bien hecha, que no busque la risa en el desierto de la vulgaridad, que nos proporcione algo más y que no caiga en el narcisismo de aquellos que acentúan las partes con las que el público más se deleita… se nota tanto que espanta… es tan patente que uno llega a preguntarse por qué lo hacen, por qué lo repiten y por qué se jactan de algo que únicamente pone de manifiesto su deficiencia como intérpretes…
El planteamiento de “Toc Toc” es sencillo. Es una comedia de personajes, según me explicó Esteve Ferrer, con lo que son ellos y sólo ellos, los que generan la acción y por tanto ellos son los responsables de esta comedia.
“Toc Toc” es un éxito porque todos y cada uno de estos personajes están en su punto justo, porque todas y cada una de las circunstancias que rodean a estos seis seres que esperan su cita con el doctor son absolutamente creíbles, porque todo el público sale del teatro Príncipe Gran Vía satisfecho: Aquel que es de risa floja y aquel que sólo ríe cuando algo es gracioso, cuando algo merece esa risa…
“Toc Toc” tiene quizá un “pero” que encontramos en una vuelta de tuerca que no es tal, pues se ve venir… A medida que avanza la función y el médico no llega, intuimos que el prestigioso especialista se halla en la sala de espera, espacio donde está teniendo lugar una inesperada y sorpresiva terapia de grupo… sin embargo, esos personajes están tan bien dibujados que esa palabra, esa conjunción adversativa debe ser escrita con lápiz de punta fina para borrarla de inmediato…
Quizá el “truco” de esta comedia estriba en que cualquiera podría ser uno de estos personajes… ¿Quién no padece una manía. Quién no ha desandado el camino para asegurarse de que cerró con llave la puerta o los grifos de su casa. Quién no ha “jugado” alguna vez a no pisar las rayas porque si consigue llegar a casa de este modo “todo le saldrá bien”. Quién no, con “la pandemia de la gripe A” siente algún tipo de aprensión al escuchar toser o estornudar a alguien que está peligrosamente cerca de nosotros…?
Es tan sano reírse de todo aquello que nos pasa… Es tan sano dejar de mirarnos el ombligo, de ser tan egoístas, de observarnos y de pensar que somos el centro del universo… que no nos queda más remedio que reírnos a mandíbula batiente durante las dos horas que dura esta fantástica terapia multitudinaria en la que se convierte “Toc Toc”…


Sofía Basalo.